Nacen en Valencia las Religiosas Esclavas de Juana María Inmaculada, al servicio del mundo obrero. Nacen del corazón de una joven de espíritu decidido y firme voluntad, de una joven que ha descubierto en Dios la razón de su vida y a El quiere entregarle todo cuanto es y cuanto tiene. Nacen en el seno de la iglesia; su principal preocupación, además de ofrecer un hogar a quien lo necesita, es acercar a esas jovenes a Dios, descubrirles la grandeza del amor de Dios tiene por cada una de sus criaturas, especialmente por ellas las pequeñas, sencillas y humildes....
Como guía y compañera de camino la Virgen Inmaculada, la Mujer del Sí a Dios, la Mujer que sale de sí misma y acoge en su corazón el proyecto de Dios. Juana María, al igual que María, pronuncia su Sí valiente a pesar de las dificultades y no duda en decir a quienes le rodean: "Haced lo que El os diga"
|